Por Gabriela Ruíz Patiño · Coordinadora de Estados
Tula, Atoyac y Lerma-Santiago son tres de los ríos más contaminados del país. La promesa federal de sanearlos es vieja; lo nuevo en 2026 son las plantas de tratamiento en operación en municipios específicos y la persecución judicial a empresas que vierten ilegalmente. La nota mide qué tanto se ha avanzado y qué falta.
La Comisión Nacional del Agua (Conagua) destacó este jueves 14 de mayo de 2026 los avances en el saneamiento integral de tres ríos prioritarios del país —Tula, Atoyac y Lerma-Santiago— con la construcción de plantas de tratamiento y la clausura de fuentes de contaminación, en un programa que la presidenta Claudia Sheinbaum presentó durante su conferencia matutina.
El director general de la Conagua, Efraín Morales López, presentó las obras al frente del estado de Jalisco, donde el saneamiento del río Santiago figura como uno de los compromisos más relevantes del actual sexenio. La construcción de plantas de tratamiento en zonas aledañas al lago de Chapala, en municipios como El Salto, identificados como algunas de las áreas más contaminadas del país, ha sido prioritaria.
El Río Santiago: el caso más emblemático
El río Santiago, que atraviesa los estados de Jalisco, Nayarit y otros, es uno de los cuerpos hídricos más contaminados de México. Su deterioro ha sido documentado por la Comisión Nacional del Agua, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), comisiones estatales de ecología, organismos académicos y la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH). La contaminación proviene principalmente de descargas industriales, residenciales y agrícolas en el corredor industrial del valle de Atemajac y zonas aledañas.
El municipio de El Salto es el punto crítico de la cuenca. La población local ha enfrentado afectaciones a la salud (problemas respiratorios, dermatológicos y oncológicos) que diversas investigaciones académicas y de la sociedad civil han correlacionado con la contaminación del río y de los acuíferos vinculados. La construcción de plantas de tratamiento en El Salto es una respuesta concreta a las demandas históricas de los habitantes.
Tula y Atoyac: contaminación diversa
El río Tula, en Hidalgo, recibe descargas residuales del Valle de México, las cuales se mezclan con aguas naturales y desbordan en épocas de lluvia con consecuencias para las poblaciones aledañas. El río Atoyac, que atraviesa Puebla y Tlaxcala, recibe contaminación industrial y residencial de un corredor con alta densidad industrial. Ambos cuerpos hídricos figuran como prioritarios en la agenda de saneamiento federal.
El programa contempla plantas de tratamiento de aguas residuales con capacidad técnica para manejar tanto contaminación orgánica como química industrial. La operación de las plantas requiere financiamiento sostenido, mantenimiento técnico y articulación con autoridades municipales, lo que ha sido históricamente uno de los puntos débiles del saneamiento nacional.
- Río Tula (Hidalgo): contaminación por descargas residuales del Valle de México.
- Río Atoyac (Puebla-Tlaxcala): corredor industrial.
- Río Lerma-Santiago (Jalisco-Nayarit y otros): contaminación industrial.
- Punto crítico: El Salto, Jalisco.
- Operador: Conagua con coordinación estatal y municipal.
Persecución contra las pipas ilegales
Efraín Morales explicó que la Conagua identifica y clausura puntos de venta ilegal de agua (pipas no autorizadas) y comienza procedimientos administrativos para cerrar esos lugares de manera definitiva. En casos específicos, se realizan denuncias penales con incautación de equipos.
El comercio ilegal del agua agrava la presión sobre los cuerpos hídricos y obstaculiza la política de saneamiento. Muchas pipas no autorizadas extraen agua de pozos clandestinos o se conectan ilegalmente a la red municipal, lo que distorsiona el balance hídrico territorial y afecta la disponibilidad de agua para uso urbano formal. La estrategia federal combina obras físicas con persecución del comercio ilegal.
El marco legal y los actores
El saneamiento de cuencas en México se rige por la Ley de Aguas Nacionales, la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, y normativa secundaria específica. La Conagua es la dependencia rectora; Semarnat aporta los lineamientos ambientales; Profepa aplica sanciones; y los gobiernos estatales y municipales operan plantas locales de tratamiento.
La articulación entre los tres órdenes de gobierno ha sido históricamente desigual. En zonas donde los gobiernos estatales y municipales cuentan con capacidades técnicas suficientes, las plantas de tratamiento operan con regularidad. En zonas con menos capacidades, las inversiones federales suelen quedar subutilizadas. El programa actual busca fortalecer esa articulación mediante esquemas de operación compartida y supervisión federal directa.
El reto: del informe a los resultados
La medición del avance del saneamiento de los tres ríos requiere indicadores técnicos específicos: niveles de demanda bioquímica de oxígeno (DBO), demanda química de oxígeno (DQO), sólidos suspendidos, presencia de metales pesados y conformidad con la NOM-001-SEMARNAT-2021. Los reportes públicos de Conagua sobre estos parámetros son la herramienta principal para verificar resultados.
Los testimonios de las poblaciones aledañas a los tres ríos suelen ser la fuente más directa para medir mejoras: la calidad del aire, del agua de pozo, de la salud comunitaria. El gobierno federal se ha comprometido a publicar reportes periódicos del avance del programa. La transparencia en la información será uno de los factores clave para que la política de saneamiento gane credibilidad ante las comunidades históricamente afectadas.
