CULTURA · ARQUEOLOGÍA
Camuflada en la selva de Calakmul, la ciudad esperó más de mil años sin saqueos; su nombre en maya significa “no hay camino”.
Por Paulina Estrada Quiroz · Coordinadora de Cultura · Campeche, Camp. · 29 de junio de 2026
Un equipo de arqueólogos mexicanos y eslovenos, dirigido por Ivan Šprajc, descubrió intacta la ciudad maya de Minanbé en la Reserva de la Biosfera de Calakmul, en Campeche, donde registró 14 estelas y altares —varios con jeroglíficos— de un asentamiento que tuvo su apogeo en el Clásico Tardío. El hallazgo fue dado a conocer por el INAH el 22 de junio de 2026.
Según el boletín de la institución, instancia de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, el sitio fue nombrado Minanbé por las dificultades para llegar a él: el término proviene del maya yucateco mina’an, “no hay”, y bej, “camino”. Con este descubrimiento, Šprajc —adscrito al Centro de Investigación de la Academia Eslovena de las Artes y las Ciencias— culmina tres décadas de un proyecto dedicado a las Tierras Bajas Mayas Centrales.
Datos clave del hallazgo
- 15 hectáreas: extensión del núcleo monumental, según datos LiDAR.
- 14 estelas y altares: varios con iconografía y textos jeroglíficos.
- 13 metros: altura de un templo piramidal con rasgos del estilo Río Bec.
- 600-900 d.C.: periodo Clásico Tardío de su apogeo; la Estela 1 registra la fecha 849 d.C.
Un sitio intacto, sin huellas de saqueo
El equipo se internó en el sector norte de la reserva para hacer la prospección superficial de un sitio al poniente de Chactún, un centro rector reportado por la misma iniciativa 13 años atrás. Arqueólogos y trabajadores de la comunidad de Constitución abrieron brecha a filo de machete a lo largo de cinco kilómetros para avanzar en cuatrimotos y caminar después una distancia similar.
“En los últimos tres años, es el primero que encontramos intacto, no hay calas de saqueo. Fue un descubrimiento, una gran sorpresa que nos llevamos”, relató Šprajc en el comunicado del INAH. La ausencia de los “callejones” abiertos décadas atrás para la explotación maderera —que en otros casos sirvieron de guía— anticipaba que el lugar estaba inalterado.
Qué revelan las estelas
Los arqueólogos reconocieron un núcleo urbano con plazas rodeadas de edificios palaciegos y religiosos, terrazas y humedales con canalizaciones hidráulicas. Sobresale un templo piramidal de más de 13 metros con características del estilo Río Bec: mampostería fina, paneles lisos en la fachada y una escalinata empinada.
A partir de cerca de 500 fotografías se generaron modelos tridimensionales de los 14 altares y estelas, que se enviaron al epigrafista del proyecto, Octavio Esparza Olguín. En la Estela 1 aparece un personaje que empuña una especie de cuchillo o hacha para decapitar a un individuo, junto a un signo calendárico con la fecha 5 ajaw (849 d.C.). El Monumento 6, partido, muestra la figura de un gobernante con tocado de plumas y textos jeroglíficos que podrían aludir a finales del siglo VII, lo que lo convertiría en el más antiguo del área.
Por qué importa
El hallazgo concuerda con el panorama regional de una zona extensamente modificada con fines agrícolas durante el Clásico Tardío, que debió tener cierta jerarquía ligada a la producción y la comercialización de excedentes. Pero también abre incógnitas: Šprajc plantea la posible incursión de grupos del norte de la península de Yucatán que, en una época posterior pero cercana, llegaron con la intención de alterar el discurso de poder de la ciudad ya abandonada.
Para México, cada sitio documentado de forma científica y sin saqueo amplía el conocimiento sobre el colapso de las ciudades mayas en el siglo X y refuerza el patrimonio cultural protegido por el INAH. La temporada de campo fue avalada por el Consejo de Arqueología del instituto.
Fuente oficial: Boletín 259 del INAH (22 de junio de 2026).
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