POLÍTICA
La nueva Ley de la Guardia Nacional, derivada de la reforma constitucional de 2024, transfiere la corporación de la SSPC a la Sedena y deja al país sin una policía civil federal.
Por Daniela Sandoval Rivera · Coordinadora de Política
Un elemento de la Guardia Nacional revisa mochilas en un retén de la autopista México-Puebla, poco después del amanecer. Su chaleco todavía dice «Guardia Nacional» en letras grandes, pero desde hace un día, en los documentos internos de la corporación, ya no responde a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), sino a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).
Desde este 1 de julio de 2026, la Guardia Nacional dejó de depender de la SSPC y pasó a control de la Sedena, luego de que el Congreso de la Unión aprobó una nueva Ley de la Guardia Nacional que abroga la norma vigente desde el 27 de mayo de 2019 y armoniza el texto legal con la reforma constitucional publicada en el Diario Oficial de la Federación el 30 de septiembre de 2024.
De la SSPC a un mando castrense
La nueva ley, avalada en votación general con 349 votos a favor, 132 en contra y cero abstenciones, define a la Guardia Nacional como «una fuerza de seguridad pública, profesional, de carácter permanente e integrada por personal de origen militar y naval con formación policial, dependiente de la Secretaría de la Defensa Nacional, para ejecutar la Estrategia Nacional de Seguridad Pública dentro del ámbito de su competencia», de acuerdo con el decreto publicado por la Cámara de Diputados.
Con el cambio, el país se queda sin una corporación de seguridad pública de origen civil a escala nacional: la Guardia Nacional se suma al Ejército, la Fuerza Aérea y la Marina como la cuarta institución de carácter castrense del Estado mexicano.
Qué cambia para quien usa carreteras y espacios públicos
Para el ciudadano que se cruza con un retén, un módulo de vigilancia o una patrulla de la corporación, la función inmediata no cambia: la Guardia Nacional continúa a cargo de la seguridad en carreteras federales, puertos, aeropuertos y otras tareas de proximidad. Lo que se modifica es la cadena de mando: las decisiones operativas, el presupuesto y el régimen disciplinario ahora corresponden a la Sedena y no a la SSPC.
Quien necesite reportar un incidente, solicitar apoyo en carretera o consultar información institucional puede seguir haciéndolo en gob.mx/guardianacional, portal que continúa activo bajo la nueva adscripción.
Una reforma que empezó hace dos años
El proceso no fue de un día. La reforma constitucional que abrió la puerta al traspaso se publicó en el DOF el 30 de septiembre de 2024 y entró en vigor el 1 de octubre siguiente, al modificar 12 artículos de la Constitución relacionados con la Guardia Nacional. Desde entonces, la corporación operó en una etapa de transición administrativa hasta que el Congreso concluyó la legislación secundaria que ahora la formaliza.
| Dato clave | Cifra |
|---|---|
| Artículos constitucionales reformados | 12 |
| Votos a favor de la nueva ley | 349 |
| Votos en contra | 132 |
| Publicación de la reforma constitucional en el DOF | 30 de septiembre de 2024 |
| Entrada en vigor de la nueva ley secundaria | 1 de julio de 2026 |
Organizaciones como InsightCrime han documentado que el cambio consolida la tendencia de militarización de la seguridad pública iniciada en administraciones anteriores, un debate que analistas y legisladores de oposición mantienen abierto sobre el balance entre mando militar y control civil de la fuerza pública.
Lo que sigue
La Sedena deberá reportar en los próximos meses cómo se homologan los procesos de reclutamiento, capacitación y régimen disciplinario de los más de 130 mil elementos de la corporación bajo su nueva estructura de mando, un proceso que la propia dependencia ha dicho que será gradual.
De vuelta en el retén de la México-Puebla, el elemento de la Guardia Nacional termina de revisar el último vehículo de la fila y hace una seña para que avance. El procedimiento es idéntico al de la semana pasada. Lo que cambió no se ve en el uniforme todavía, sino en la cadena de mando que ahora responde, desde Palacio Nacional hasta la caseta de cobro, a la Secretaría de la Defensa Nacional.
