El 64% de los suelos de México presenta algún grado de degradación, según la Semarnat. De su salud dependen desde abejas y lombrices hasta tecolotes llaneros y armadillos.
Por Gabriela Ruíz Patiño · Coordinadora de Estados ·
Cada 7 de julio se conmemora el Día Internacional de la Conservación del Suelo, establecido desde 1963 en honor al científico estadounidense Hugh Hammond Bennett, pionero en advertir que la erosión de la tierra era una amenaza nacional. Más de sesenta años después, la fecha sirve para recordar que la salud del suelo no es solo un asunto agrícola: de ella depende la vivienda, el alimento y la reproducción de miles de especies animales.
Bennett dirigió el movimiento de conservación de suelos en Estados Unidos durante las décadas de 1920 y 1930 y encabezó la creación del primer Servicio de Conservación del Suelo de ese país, de acuerdo con el recuento histórico de la Fundación Aquae. Desde entonces, distintos países de América Latina retomaron la fecha de su natalicio para crear conciencia sobre el papel del suelo en el equilibrio ambiental.
Un suelo sano es, en realidad, un ecosistema completo
Bajo la superficie vive una parte enorme de la biodiversidad del planeta. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en un solo metro cuadrado de suelo forestal pueden encontrarse más de mil especies de invertebrados, además de decenas de especies de ácaros e insectos y miles de especies de bacterias y hongos. Esa fauna descompone materia orgánica, libera nutrientes para las plantas y crea los poros que permiten que el agua se filtre en vez de escurrir e inundar.
“Los suelos son un reservorio clave de la biodiversidad planetaria, base de la seguridad alimentaria y de la resiliencia frente a inundaciones y sequías.”
Los animales que no podrían vivir sin el suelo
La relación entre fauna y suelo va mucho más allá de los insectos microscópicos. Entre 70% y 80% de las especies de abejas silvestres del mundo anidan directamente en el suelo, no en colmenas, según recopiló UNAM Global; la compactación de la tierra por sobrepastoreo o el uso de plaguicidas que se acumulan en el subsuelo amenaza directamente a estas polinizadoras solitarias, de las que depende buena parte de la producción de frutas y verduras.
Los escarabajos peloteros, por su parte, entierran materia orgánica y estiércol en el suelo, lo que recicla nutrientes, dispersa semillas y ayuda a controlar parásitos del ganado; las lombrices de tierra mejoran la estructura del suelo y su capacidad de retener agua. En la superficie, especies como el armadillo de nueve bandas cavan madrigueras que, una vez abandonadas, sirven de refugio a tecolotes llaneros, ranas, sapos y lagartijas, de acuerdo con estudios recopilados sobre mastofauna mexicana. El tecolote llanero (Athene cunicularia) es la única lechuza del mundo que vive y anida bajo tierra, casi siempre en madrigueras que no excavó él mismo.
Cómo está el suelo en México
En México, 64% de los suelos presenta algún grado de degradación y 12% se encuentra en un nivel severo a extremo, de acuerdo con datos de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) difundidos en diciembre de 2024. La erosión hídrica explica 37% de esa degradación y la eólica 14.9%, con mayor concentración en zonas áridas y montañosas de Chihuahua, Zacatecas, Durango, San Luis Potosí, Tamaulipas, Aguascalientes, Sonora y Coahuila.
El sobrepastoreo es una de las causas centrales: la Semarnat ha reportado que la superficie afectada por manejo inadecuado del ganado ronda 47.6 millones de hectáreas, cerca de 24% del territorio nacional, lo que compacta el suelo, reduce la filtración de agua y desplaza o elimina especies de flora y fauna silvestre.
Datos clave
- 64% de los suelos de México presenta algún grado de degradación, según Semarnat.
- 1,000+ especies de invertebrados pueden vivir en un metro cuadrado de suelo forestal, según la FAO.
- 70-80% de las especies de abejas silvestres anidan en el suelo, no en colmenas.
- 47.6 millones de hectáreas del país están afectadas por sobrepastoreo, cerca de 24% del territorio.
Qué se puede hacer
Para productores y comunidades rurales, la Semarnat y la FAO recomiendan rotar potreros para evitar el sobrepastoreo, sembrar cobertura vegetal permanente y reducir la labranza profunda del suelo. El programa federal Sembrando Vida incluye entre sus objetivos la recuperación de suelos degradados mediante sistemas agroforestales. Para quien tiene jardín o huerto urbano, dejar franjas de tierra descubierta y libre de pesticidas ayuda directamente a las abejas solitarias que anidan bajo tierra, mientras que evitar el uso de venenos contra insectos de suelo protege también a escarabajos y lombrices que mantienen la tierra fértil.
La fecha no conmemora un tema exclusivamente agrícola: cada punto porcentual de suelo degradado representa menos madrigueras, menos polinizadores y menos alimento disponible para la fauna silvestre que, en cadena, sostiene buena parte de los ecosistemas de los que también depende la producción de alimentos en México.
