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Con 29 votos a favor, el Congreso local reforma la Ley de Equilibrio Ecológico para que ningún municipio, ni el más pequeño de la Sierra o la Mixteca, quede sin programa de bienestar animal.

Por · Coordinadora de Estados

Antes de las ocho de la mañana, en el andador turístico de la calle Macías Travías, en el centro de Oaxaca de Juárez, la veterinaria Rosalía Cruz ya carga la jaula plegable, la bolsa de croquetas y la libreta donde lleva el registro de los perros que ha esterilizado ese mes. Camina despacio, silba dos veces hacia un callejón y espera a que «Canela», una perra color miel que ronda el mercado desde hace un año, se acerque a comer.

El martes 18 de julio de 2026, el Congreso del Estado de Oaxaca aprobó con 29 votos a favor un decreto que adiciona un quinto párrafo al artículo 97 de la Ley de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente para el Estado de Oaxaca, con el que se obliga a los 570 ayuntamientos de la entidad a impulsar y ejecutar programas institucionales de captura, resguardo, esterilización y adopción activa de perros y gatos en situación de calle. La iniciativa fue promovida por la fracción parlamentaria del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en el Congreso local.

Qué obliga la reforma a cada municipio

Hasta ahora, el bienestar animal en Oaxaca dependía de la voluntad de cada alcaldía: algunas, como la capital, ya operaban módulos de esterilización gratuita; la mayoría de los 570 municipios, muchos de ellos rurales y con presupuestos limitados, no tenían ni la atribución expresa ni el mandato legal para hacerlo. La reforma cierra ese vacío: convierte una práctica optativa en una obligación directiva para todos los ayuntamientos, independientemente de su tamaño o presupuesto.

El dictamen se ancla en el artículo 12 de la Constitución Política del estado, que reconoce a los animales como seres sintientes y establece que su protección es una responsabilidad compartida entre autoridades estatales y municipales, con la obligación de garantizar su bienestar y trato digno.

Datos clave de la reforma

29 votos a favor en el pleno del Congreso de Oaxaca, sin votos en contra registrados

570 municipios quedan obligados a operar programas de bienestar animal

Artículo 97 de la Ley de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente, reformado

Artículo 12 de la Constitución de Oaxaca, que reconoce a los animales como seres sintientes

Por qué la esterilización y no solo el rescate

El Congreso oaxaqueño argumentó, según el dictamen aprobado, que atender el problema de los animales en situación de calle solo con acciones reactivas —recoger, alimentar, resguardar— no resuelve la raíz del fenómeno ni evita que la población callejera vuelva a crecer. Al colocar la prevención mediante esterilización permanente en el centro de la política pública, y al promover la adopción activa como salida para los animales ya capturados, la reforma busca una solución estructural que, según los legisladores, reduce costos municipales en el mediano y largo plazo frente al gasto recurrente de operativos de captura sin seguimiento.

Qué significa para los oaxaqueños

Para las familias que conviven a diario con perros y gatos sin dueño en su calle o su mercado, la reforma abre la puerta a que su ayuntamiento —y no solo asociaciones civiles con recursos limitados— tenga la obligación legal de ofrecer jornadas gratuitas o de bajo costo de esterilización. Los municipios rurales, que concentran buena parte del rezago en bienestar animal en la entidad, tendrán que empezar a diseñar estos programas, aunque la ley no fija todavía un plazo único ni un presupuesto etiquetado específico para hacerlo, algo que las organizaciones protectoras locales ya han señalado como el siguiente punto a vigilar.

Quienes quieran reportar animales en situación de calle o sumarse a jornadas de esterilización pueden acercarse a la Dirección de Ecología de su ayuntamiento o consultar los módulos que opera el municipio de Oaxaca de Juárez en coordinación con asociaciones civiles registradas.

Rosalía Cruz terminó de anotar a «Canela» en su libreta antes de las nueve de la mañana: fecha de esterilización programada, vacunas pendientes, temperamento dócil. Con la reforma aprobada, dice, espera que el próximo registro no dependa solo de veterinarias voluntarias como ella, sino de un programa municipal con presupuesto propio. «Canela» la siguió dos cuadras más antes de perderse otra vez entre los puestos del mercado.

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