Tecnología
Desde 2021 se acumulan iniciativas para regular la inteligencia artificial en San Lázaro sin que ninguna se apruebe; la nueva propuesta crea la Conaia y un esquema de riesgo para sistemas de alto impacto.
Por Mariana Castillo Hernández · Editora General
Renata Solís diseña portadas de libros desde su departamento en Guadalajara. Esta semana perdió dos clientes que prefirieron generar sus ilustraciones con un programa de inteligencia artificial en lugar de pagarle a ella. Entre entrega y entrega, revisa en su teléfono las notas sobre la sesión de la Cámara de Diputados, con la esperanza de que, esta vez sí, salga algo parecido a una regla clara sobre quién puede usar su trabajo para entrenar un modelo y quién no.
Este domingo 19 de julio de 2026, el diario La Jornada documentó que Ricardo Monreal, presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) en la Cámara de Diputados, presentó una propuesta para comenzar a construir el marco regulatorio de la inteligencia artificial en México. Desde 2021, el Congreso ha acumulado múltiples iniciativas sobre el tema sin que ninguna se haya aprobado, lo que ha dejado al país sin una ley que ordene el desarrollo tecnológico, pero también sin certeza sobre el contenido de una futura regulación.
Qué propone la iniciativa
La propuesta que se discute en San Lázaro plantea un esquema de cumplimiento basado en niveles de riesgo y crea la Comisión Nacional de Inteligencia Artificial (Conaia), un organismo descentralizado adscrito a la Secretaría de Economía que funcionaría como autoridad central para garantizar que los sistemas de inteligencia artificial desarrollados o utilizados en México cumplan estándares de seguridad, equidad y transparencia. Bajo este esquema, los sistemas de alto riesgo —como los usados en salud, aplicación de la ley, contratación laboral o evaluación crediticia— no podrían salir al mercado mexicano sin autorización previa.
La Conaia revisaría las solicitudes que presenten las empresas desarrolladoras, incluyendo evaluaciones de riesgo, documentación técnica y resultados de pruebas, antes de permitir la operación comercial de esos sistemas.
Datos clave de la propuesta
5 años de iniciativas acumuladas en el Congreso desde 2021 sin resultado
Conaia, el organismo descentralizado que se propone crear, adscrito a Economía
Esquema de riesgo para sistemas de salud, seguridad, empleo y crédito
19 de julio de 2026, fecha en que Monreal presentó la propuesta en San Lázaro
El pleito de fondo: ¿IFT o Conaia?
Antes de esta propuesta, el debate técnico en México ya giraba en torno a quién debería ser el árbitro final de la inteligencia artificial: el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), que ya regula espectro y telecomunicaciones, o una comisión nueva creada específicamente para este fin. La propuesta de Monreal se inclina por la segunda vía, aunque especialistas en regulación citados en cobertura periodística reciente han señalado que crear un organismo desde cero implica tiempos más largos de implementación y el riesgo de que se traslape con facultades que ya tienen el IFT y otras dependencias.
Qué significa para quienes trabajan con o compiten contra la IA
Para diseñadores, escritores, programadores y otros trabajadores creativos o técnicos cuyo oficio compite directamente con herramientas de inteligencia artificial, una ley de este tipo podría establecer, entre otros puntos pendientes de definir en el proceso legislativo, reglas sobre el uso de contenido protegido para entrenar modelos y mecanismos de transparencia cuando un producto final fue generado o asistido por IA. Ninguno de esos puntos está todavía resuelto: la propuesta apenas inicia su discusión en comisiones y no tiene fecha de votación en el pleno.
Quienes quieran seguir el proceso legislativo pueden consultar el estatus de la iniciativa en la Gaceta Parlamentaria de la Cámara de Diputados y en el Sistema de Información Legislativa de la Secretaría de Gobernación.
Renata cerró la nota en su teléfono sin encontrar la respuesta que buscaba: la propuesta apenas comienza su camino en comisiones. Volvió a su tableta gráfica y siguió dibujando la portada que le quedaba pendiente, la misma que todavía nadie le ha pedido reemplazar por un algoritmo.
