FONART alertó que imitaciones de artesanías provenientes de China, Guatemala y otros países afectan las ventas y la identidad cultural de los artesanos mexicanos.

Productos elaborados en China, Guatemala y otros países que imitan artesanías mexicanas representan una amenaza real para los creadores de Chiapas, advirtió la directora general del Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (FONART), Sonya Santos, al ser consultada sobre el impacto de estas imitaciones en los artesanos del estado por medios locales.

La funcionaria reconoció que el problema es serio y que afecta de manera diferenciada a distintas regiones y tradiciones artesanales del país. Las imitaciones no se limitan a un solo tipo de producto ni a una sola región de origen: van desde piezas que replican la iconografía chiapaneca hasta objetos que copian los diseños de Hidalgo o las famosas cajitas y lacas de Olinalá, en Guerrero. En todos los casos, el mecanismo es el mismo: robar la iconografía, los diseños y la identidad artesanal de comunidades indígenas y artesanas para producir objetos en masa a bajo costo, que luego compiten deslealmente con las piezas originales en mercados turísticos y plataformas de venta.

El impacto más directo recae sobre los artesanos, quienes ven reducida su capacidad de venta cuando el consumidor o el turista no puede distinguir entre una pieza auténtica y una imitación industrial. Esta confusión no solo afecta los ingresos inmediatos de los creadores sino que también erosiona el valor cultural y económico de tradiciones que en muchos casos representan la principal fuente de sustento de comunidades enteras.

Santos señaló que el FONART trabaja de manera coordinada con el Instituto Nacional del Derecho de Autor (INDAUTOR) para avanzar en la protección legal de los diseños y la identidad cultural de los artesanos mexicanos. Aunque reconoció que no existen datos específicos sobre el volumen de imitaciones que circulan en el mercado, subrayó que el tema está siendo atendido con seriedad y que se avanza a pasos agigantados para frenar su impacto. «Se está trabajando arduamente y estamos avanzando para poder evitar que siga afectando a los artesanos», afirmó la directora.

El problema no es nuevo pero se ha agudizado con la expansión del comercio digital, que facilita la distribución de imitaciones a escala global y dificulta su rastreo y sanción. La protección de la identidad artesanal mexicana implica no solo mecanismos legales sino también campañas de educación al consumidor para que aprenda a distinguir y valorar las piezas originales.

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