TECNOLOGÍA · INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Cómo regulan la IA la Unión Europea, Estados Unidos, China y Brasil, y qué vacío legal enfrenta México todavía.

Por · Editora General

El próximo 2 de agosto, la Comisión Europea obtendrá una facultad que hasta ahora no tenía: multar con hasta 15 millones de euros o 3% de los ingresos globales a cualquier empresa de inteligencia artificial que incumpla las obligaciones de transparencia de la Ley de IA de la Unión Europea, la norma más completa que existe hoy sobre esta tecnología. Ese mismo día, del otro lado del Atlántico, ninguna ley federal equivalente existe en Estados Unidos, y en México, 67 de 85 iniciativas legislativas para regular la IA siguen congeladas en el Congreso desde 2023.

Esa distancia —entre una región que ya aplica sanciones y otras que apenas empiezan a discutir cómo hacerlo— resume el estado real de la regulación de la inteligencia artificial en el mundo: no existe un consenso global, y cada bloque está resolviendo, a su manera y a su ritmo, las mismas preguntas de fondo: qué usos de la IA deberían prohibirse, quién responde cuando un sistema falla, y cómo obligar a que el contenido generado con estas herramientas sea identificable. Entender estas diferencias importa tanto para quien usa IA en su trabajo como para quien desarrolla o vende productos con ella, porque las reglas que aplican pueden cambiar por completo según el país donde esté el usuario final.

La Ley de IA de la Unión Europea: el modelo más completo

La Ley de IA (AI Act) de la Unión Europea, aprobada en 2024, clasifica los sistemas de inteligencia artificial en cuatro niveles de riesgo: inaceptable, alto, limitado y mínimo. Los sistemas de riesgo inaceptable —como la manipulación subliminal del comportamiento, la puntuación social por parte de gobiernos, o la identificación biométrica remota en tiempo real en espacios públicos, salvo excepciones acotadas para autoridades de seguridad— están prohibidos por completo desde el 2 de febrero de 2025, con multas de hasta 35 millones de euros o 7% de la facturación global de la empresa, lo que sea mayor. Los sistemas de alto riesgo (usados en salud, empleo, educación o justicia, por ejemplo) deben cumplir requisitos de documentación técnica, supervisión humana y gestión de riesgos.

El próximo hito es el 2 de agosto de 2026: ese día entran en vigor las obligaciones de transparencia del Artículo 50 —que exigen que el contenido generado o manipulado por IA sea identificable como tal— y la Comisión Europea obtiene, por primera vez, poder sancionador directo sobre los proveedores de los modelos de IA de propósito general más grandes (GPAI, por sus siglas en inglés). En mayo de 2026, un acuerdo conocido como «Digital Omnibus» flexibilizó y retrasó algunos plazos técnicos de la ley, pero no movió esta fecha clave.

Estados Unidos: sin ley federal, con un pulso entre estados y la Casa Blanca

Estados Unidos no tiene, hasta ahora, una ley federal equivalente a la europea. En su lugar, el país vive una disputa activa entre el gobierno federal y los estados. El 11 de diciembre de 2025, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva, «Ensuring a National Policy Framework for Artificial Intelligence», que busca imponer un marco federal «mínimamente restrictivo» y limitar la capacidad de los estados para regular la IA por su cuenta. La orden instruyó a la Fiscalía General a crear, en un plazo de 30 días, un grupo de trabajo dedicado a impugnar legalmente leyes estatales de IA que el gobierno federal considere una carga excesiva, y condicionó cierto financiamiento federal de banda ancha a que los estados pausen la aplicación de esas leyes.

Pese a esa presión, varios estados siguen legislando por su cuenta: California avanza en 2026 la llamada «Anti-Robot Boss Law», que prohibiría a los empleadores despedir o disciplinar trabajadores basándose únicamente en una decisión de IA, además de nuevas reglas sobre chatbots y menores de edad. Se anticipan disputas legales prolongadas entre estos gobiernos estatales y la administración federal.

Datos clave

  • La Ley de IA de la Unión Europea prohíbe desde febrero de 2025 los usos de «riesgo inaceptable», con multas de hasta 35 millones de euros o 7% de ingresos globales.
  • El 2 de agosto de 2026 entran en vigor las obligaciones de transparencia (Artículo 50) y el poder sancionador de la Comisión Europea sobre modelos de IA de propósito general.
  • China regula la IA mediante reglas sectoriales específicas (no una ley única): desde septiembre de 2025 exige etiquetado visible e invisible de todo contenido generado con IA.
  • En Brasil, el Marco Legal de la IA (PL 2338) fue aprobado por el Senado en diciembre de 2024 y espera votación final en la Cámara de Diputados durante 2026.

Cómo regulan otros países: China y Brasil

China no tiene una ley integral de IA, sino un conjunto de reglas específicas para problemas puntuales, coordinadas por la Administración del Ciberespacio de China (CAC). Desde agosto de 2023 exige que los servicios públicos de IA generativa se registren antes de operar, y desde septiembre de 2025 obliga a etiquetar todo el contenido generado con IA con marcas visibles (como una etiqueta en un texto, audio o video) e invisibles (metadatos legibles por máquinas), bajo el estándar nacional obligatorio GB 45438-2025.

Brasil, por su parte, avanza con el Marco Legal da Inteligência Artificial (PL 2338/2023), aprobado por unanimidad en el Senado en diciembre de 2024 y pendiente de votación final en la Cámara de Diputados en 2026. El proyecto propone un modelo basado en riesgo, similar en espíritu al europeo, con la Autoridad Nacional de Protección de Datos (ANPD) como reguladora central y nuevos organismos especializados para supervisar casos sectoriales.

México: entre lineamientos sueltos y un vacío legal general

México no cuenta todavía con una ley general que regule la inteligencia artificial como categoría propia. El Congreso mantiene congeladas 67 de 85 iniciativas presentadas desde 2023 sobre el tema. En su lugar, existen lineamientos sectoriales aislados —como los que emitió COFEPRIS en 2025 para IA en diagnóstico médico— pero ninguna norma transversal define todavía, por ejemplo, quién es responsable legalmente cuando un sistema de IA comete un error, o qué obligaciones de transparencia aplican a las empresas que operan en el país.

Qué significa esto para empresas y usuarios

Para cualquier negocio o desarrollador que use IA, la pregunta relevante ya no es solo «qué hace mi producto», sino «a quién se lo vendo». Una empresa mexicana que ofrezca un servicio con IA a usuarios en la Unión Europea debe cumplir con la Ley de IA europea sin importar dónde esté su sede, incluyendo, a partir de agosto de 2026, el etiquetado de contenido generado con IA. Si opera solo en Estados Unidos, las reglas dependen del estado, no de una ley federal única, y esas reglas están en disputa activa. Y si opera únicamente en México, hoy no existe una ley general que la obligue a nada específico sobre IA, más allá de lineamientos sectoriales puntuales, aunque eso puede cambiar en cualquier momento si el Congreso desatora alguna de las iniciativas pendientes.

Recomendaciones prácticas

  • Si tu producto o servicio con IA tiene usuarios en la Unión Europea, revisa desde ahora si te corresponde alguna obligación del Artículo 50 antes del 2 de agosto de 2026.
  • Etiqueta el contenido generado con IA como buena práctica, incluso donde todavía no sea obligatorio: cada vez más países y plataformas se dirigen hacia ese estándar.
  • Si operas en Estados Unidos, da seguimiento a la legislación de tu estado específico, no asumas que existe (o no existe) una regla federal uniforme.
  • Si eres una empresa mexicana, no confundas la ausencia de una ley general con ausencia total de reglas: revisa si tu sector (salud, finanzas, elecciones) ya tiene lineamientos específicos vigentes.
  • Da seguimiento a las iniciativas legislativas mexicanas sobre IA: su aprobación podría cambiar de un día para otro las obligaciones de cualquier empresa que use estas herramientas.

El 2 de agosto de 2026 no resolverá el debate global sobre cómo regular la inteligencia artificial: apenas será la primera vez que un bloque de países pueda, en los hechos, sancionar a una empresa de IA por incumplir una obligación de transparencia. El resto del mundo —incluido México— sigue decidiendo, todavía sin prisa, qué reglas quiere aplicar a una tecnología que ya está en uso desde antes de que existan.

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