Un tribunal le concedió prisión domiciliaria en Puebla al exgobernador, pero el gobierno federal y Lydia Cacho dicen que continúa preso

Mario Marín Torres pasó la noche del 27 al 28 de julio en la misma celda del penal de máxima seguridad del Altiplano, en Almoloya de Juárez, Estado de México, donde ha dormido desde abril de 2025. Horas antes, un tribunal federal le había concedido un amparo para cumplir su proceso en arresto domiciliario en Puebla por su edad y su estado de salud. Pero al cierre de este martes, el exgobernador seguía físicamente adentro del penal: el fallo no se había traducido todavía en un traslado.

La noche del 27 de julio y la madrugada del 28, distintos medios nacionales y locales reportaron que Marín dejaría el Altiplano para llevar su proceso en prisión domiciliaria en su casa del fraccionamiento Xilotzingo, en la capital poblana, según la reconstrucción de Quadratín y de 24 Horas Puebla. De acuerdo con Infobae, la defensa de Marín argumentó ante el tribunal problemas de salud —un padecimiento de garganta y pulmón, según Angulo 7— y su edad, mayor de 70 años.

Lo que dice el gobierno federal

El Gabinete de Seguridad federal declaró a medios, según la reconstrucción de Político.mx, que Marín «no ha tenido ningún cambio en su situación jurídica, por lo que permanece bajo custodia en el Cefereso No. 1», el nombre oficial del Altiplano. Es decir: el amparo existe, pero la autoridad no ha ejecutado el traslado.

Lydia Cacho desmiente la liberación

La periodista Lydia Cacho, denunciante original del caso, salió a desmentir en sus redes sociales que Marín hubiera sido liberado. Según documentó Cimacnoticias, Cacho publicó que «es falso que hayan liberado al exgobernador Mario Marín» y precisó que, hasta ese momento, «ninguna autoridad ha dado a conocer información oficial sobre su posible liberación». La misma fuente reporta que el equipo legal de Cacho tiene hasta el 30 de julio para impugnar la resolución del amparo ante instancias superiores.

«Mario Marín sigue en el Altiplano.»Lydia Cacho, citada por La Silla Rota, 28 de julio de 2026

Cómo llegó el caso hasta este punto

El expediente se originó el 16 de abril de 2005, cuando Lydia Cacho fue detenida en Cancún por policías de Puebla y trasladada por carretera hasta esa entidad, tras la publicación de su libro Los demonios del Edén, en el que documentó una red de pederastia vinculada al empresario Kamel Nacif. La difusión de una llamada telefónica entre Marín y Nacif, en la que el empresario le agradecía el «favor», le dio a Marín el apodo de «el góber precioso».

Marín evadió la acción de la justicia durante casi 16 años, hasta que fue detenido el 3 de febrero de 2021 en Acapulco, Guerrero. En enero de 2023 fue trasladado al Altiplano. Desde entonces, su situación procesal ha oscilado entre el penal y la prisión domiciliaria en al menos dos ocasiones: en agosto de 2024 una jueza le concedió arraigo domiciliario, medida que fue revocada ocho meses después —el 2 de abril de 2025— por considerar que representaba riesgo de fuga, de acuerdo con El Informador. En enero de 2026, su defensa presentó cuatro amparos adicionales ante el Tercer Tribunal Colegiado del Circuito en Quintana Roo buscando revertir esa prisión preventiva, según Proceso. La resolución del 27 de julio parece derivar de ese litigio en curso, aunque ninguna fuente oficial ha publicado el acuerdo completo.

21 años

han pasado desde la detención y tortura que Lydia Cacho denunció, el 16 de abril de 2005

5 años

lleva Mario Marín bajo proceso judicial desde su detención en Acapulco, en febrero de 2021

+70 años

edad de Marín, uno de los argumentos de salud que su defensa usó para pedir el amparo

30 de julio

plazo con el que cuenta el equipo legal de Lydia Cacho para impugnar la resolución

Qué significa para el lector y qué sigue

Para el ciudadano que sigue el caso, el punto clave es distinguir entre una resolución judicial y su ejecución material: un amparo puede estar concedido en papel sin que la autoridad penitenciaria haya movido físicamente al procesado, que es justamente lo que ambas partes —gobierno y víctima— confirmaron este martes. Quien quiera dar seguimiento puntual al expediente puede consultar los acuerdos de los tribunales colegiados de circuito a través del Sistema Integral de Seguimiento de Expedientes del Consejo de la Judicatura Federal, la herramienta pública para rastrear amparos por número de expediente.

El desenlace también importa más allá del caso individual: México subió dos posiciones en el Índice Mundial de Libertad de Prensa 2026 de Reporteros Sin Fronteras, hasta el lugar 122 de 180 países, pero la organización mantuvo su advertencia de que el país sigue siendo el más letal de América Latina para ejercer el periodismo, de acuerdo con el reporte publicado por Infobae el 1 de mayo de 2026. En ese contexto, organizaciones de defensa de la prensa han seguido el caso Cacho como referencia sobre si el sistema judicial puede sostener una condena contra un exfuncionario de alto perfil por agresiones contra una periodista.

Nota editorial: esta nota documenta un hecho en desarrollo. Al cierre de la edición (28 de julio de 2026, 22:15 h), coexisten dos versiones: la de medios que reportan la salida de Marín del Altiplano, y la del Gabinete de Seguridad federal y de Lydia Cacho, que afirman que continúa recluido y que el amparo no se ha ejecutado. REC Media actualizará esta nota en cuanto exista confirmación oficial del traslado o de su cancelación.

Por ahora, y pese al amparo ya concedido, Mario Marín sigue durmiendo en la misma celda del Altiplano en la que ha pasado la mayor parte de los últimos cinco años. Su defensa espera el traslado a Xilotzingo; el equipo legal de Lydia Cacho espera el 30 de julio para impugnarlo. Ninguna de las dos cosas ha ocurrido todavía.

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