INTERNACIONAL
Cifras del Instituto Nacional de Migración muestran que la mayoría de los chihuahuenses deportados por Estados Unidos no regresan por los cruces más cercanos a su casa, sino por puntos fronterizos distantes.
Por Ricardo Mendoza Acuña · Jefe de Información
Un hombre originario de Juárez baja de un autobús migratorio en Nogales, Sonora, a más de 800 kilómetros de su casa. Carga una bolsa de plástico con sus pertenencias y no reconoce la ciudad: nunca había estado ahí. Se sienta en la banqueta, bajo el sol de la tarde, a pensar cómo va a juntar para el pasaje que lo regrese a Chihuahua, el estado del que salió hace meses y al que Estados Unidos decidió no devolverlo directamente.
De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Migración (INM) citadas por el diario chihuahuense El Diario, durante mayo y junio de 2026 Estados Unidos realizó 925 deportaciones de personas originarias de Chihuahua, pero el estado solo registró 297 recepciones por los cruces de Ciudad Juárez y Ojinaga. Es decir, si todas las personas devueltas hubieran sido efectivamente chihuahuenses, Estados Unidos habría enviado fuera de la región a cerca del 68% de ellas, hacia otros puntos de la frontera norte de México.
Una estrategia deliberada, según las autoridades migratorias
La práctica de devolver a los migrantes por puntos fronterizos distintos a su lugar de detención u origen no es nueva, pero se ha intensificado durante la actual administración del presidente estadounidense Donald Trump. Autoridades migratorias mexicanas han señalado que la estrategia busca, deliberadamente, alejar a las personas devueltas de su punto de cruce habitual y dificultar así un nuevo intento de entrada, sin importar la edad de quien es deportado ni la distancia que deberá recorrer después, ya en territorio mexicano, para volver a su hogar.
Durante el primer semestre de 2026, el Gobierno de México sumó 2,636 repatriaciones de migrantes originarios de Chihuahua devueltos por Estados Unidos, según el mismo conteo del INM. La cifra confirma una tendencia: mientras en mayo y junio de este año las devoluciones de chihuahuenses aumentaron respecto a los meses anteriores, la proporción de quienes son recibidos directamente en su propio estado se ha mantenido baja.
Datos clave
- Deportaciones de chihuahuenses (mayo-junio 2026): 925
- Recepciones en Chihuahua (Ciudad Juárez y Ojinaga): 297
- Enviados a otros puntos fronterizos: aproximadamente 67.9%
- Repatriaciones totales de chihuahuenses (primer semestre 2026): 2,636
- Fuente: Instituto Nacional de Migración (INM)
Qué significa para las familias que esperan del otro lado
Para las familias en Ciudad Juárez, Chihuahua capital o cualquier otro municipio del estado, la práctica implica algo muy concreto: no pueden dar por hecho que un familiar deportado llegará por el cruce más cercano a su casa. Organizaciones que atienden a personas migrantes en la frontera norte han documentado que, cuando el retorno ocurre por un punto lejano, la persona deportada enfrenta gastos adicionales de transporte, mayor exposición a riesgos en el trayecto y, en algunos casos, días de espera en albergues improvisados hasta reunir el dinero o el apoyo para volver a casa.
El Gobierno de México, a través del INM y de los consulados mexicanos en Estados Unidos, mantiene mecanismos de apoyo para migrantes repatriados, incluyendo orientación y, en algunos casos, apoyo para el traslado interno una vez que la persona cruza a territorio mexicano. Sin embargo, esos apoyos dependen de que la persona deportada sepa que existen y sepa dónde solicitarlos, información que no siempre llega antes de la devolución.
El contexto binacional
La cifra de Chihuahua se suma a un patrón que otros estados fronterizos han reportado en meses recientes, en medio de la tensión comercial entre México y Estados Unidos por los aranceles anunciados por la administración Trump. El gobierno mexicano ha mantenido que la coordinación binacional en materia migratoria continúa pese a las diferencias comerciales, aunque no ha detallado públicamente negociaciones específicas sobre el punto de retorno de los deportados.
El hombre que bajó del autobús en Nogales termina de contar el dinero que trae en el bolsillo: no le alcanza para el pasaje completo a Juárez. Camina hacia el albergue más cercano, uno de los que reciben a quienes, como él, fueron devueltos a México por una puerta que no eligieron. Mientras las cifras del INM se acumulan mes con mes, él solo quiere llegar a su casa antes del fin de semana.
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