SALUD
En el marco del Día Mundial del Linfoma, el instituto detalló los signos que ameritan valoración médica y el abordaje multidisciplinario disponible para tratarlo.
Por Adriana Lozano Vargas · Coordinadora de Salud
Una mujer se peina frente al espejo antes de salir a trabajar y nota, por primera vez, un abultamiento del lado izquierdo del cuello. Se lo toca dos veces, decide que no es normal y, en lugar de buscar remedios por su cuenta, aparta la mañana del jueves para pedir una cita en su unidad de medicina familiar.
El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) difundió, en el marco del Día Mundial del Linfoma —conmemorado el 15 de septiembre—, un llamado a reconocer las señales de alerta de esta enfermedad: crecimiento de ganglios, fiebre persistente, sudoración nocturna y pérdida significativa de peso. El instituto aclaró que la presencia de estos signos no confirma por sí misma un diagnóstico de linfoma, sino que es motivo para solicitar una valoración profesional.
Cuándo acudir a la Unidad de Medicina Familiar
El oncólogo pediatra Enrique Eduardo López Facio, adscrito a la Unidad Médica de Alta Especialidad (UMAE) Hospital de Especialidades No. 71 de Torreón, Coahuila, señaló que hay manifestaciones concretas que justifican una consulta: el abultamiento de un ganglio, la pérdida de 10 por ciento del peso corporal en menos de seis meses, la sudoración nocturna y la fiebre que no cede. La recomendación aplica a población pediátrica, adolescente y adulta por igual.
El especialista fue enfático en un punto: ante estos signos, el primer paso debe ser buscar atención médica para una evaluación adecuada, evitando la automedicación o los tratamientos por cuenta propia, sin importar la edad de la persona.
DATOS CLAVE SOBRE EL LINFOMA
- Señales de alerta: ganglios inflamados, fiebre persistente, sudoración nocturna, pérdida de más de 10% del peso en menos de 6 meses
- Clasificación: dos grandes grupos, Hodgkin y no Hodgkin; este último reúne más de 100 subtipos
- Grupo más afectado: adultos mayores de 60 años; 1.4 casos en hombres por cada caso en mujeres
- Remisión: alrededor de 50% de los pacientes logra remisión y continúa en vigilancia médica
- Tratamientos disponibles en el IMSS: quimioterapia, radioterapia, cirugía, inmunoterapias o inmunomoduladores y, en casos determinados, trasplante de células progenitoras
Más de 100 subtipos y un abordaje que cambia caso por caso
José Javier García Salas, especialista en hematología de la misma unidad, explicó que los linfomas se originan en los linfocitos, células centrales del sistema inmunitario, y pueden asociarse a alteraciones genéticas, procesos infecciosos o factores ambientales. Se clasifican en dos grandes categorías: Hodgkin, con pocos subtipos, y no Hodgkin, que agrupa más de 100 variantes, cada una con un abordaje terapéutico específico.
El IMSS explicó que el tratamiento se define según la etapa de la enfermedad y la edad del paciente, e involucra equipos multidisciplinarios integrados por hematólogos, oncólogos, personal de enfermería, radiooncólogos y cirujanos. El comportamiento clínico tampoco es uniforme: no todos los subtipos son curables, pero alrededor de la mitad de los pacientes logra la remisión y después permanece bajo vigilancia médica, sin que el instituto precise a qué subtipos o etapas corresponde específicamente esa proporción.
Qué significa para quien nota un síntoma
El mensaje del instituto se concentra en dos ideas: reconocer a tiempo los signos que ameritan valoración y entender que el tratamiento, si llega a haber diagnóstico, se ajusta al caso concreto y no sigue un esquema único. Para quienes tienen derechohabiencia en el IMSS, la ruta inicia en la Unidad de Medicina Familiar y, de ser necesario, continúa hacia unidades médicas de alta especialidad como la de Torreón.
La mujer que se tocó el cuello frente al espejo ya hizo la llamada para pedir cita. No tiene un diagnóstico todavía —y el propio IMSS insiste en que un ganglio inflamado no lo es—, pero esta vez decidió no dejarlo para después.
