La Suprema Corte reconoció el derecho de la comunidad tsotsil de La Candelaria, en San Cristóbal de las Casas, a gobernarse de forma autónoma y recibir presupuesto directo, pero fijó como límite infranqueable el respeto a los derechos humanos: ningún uso o costumbre puede justificar el matrimonio infantil.
